Extremadura es una de esas zonas cuyo testimonio es impresionante: cómo desde la debilidad numérica se llega a la grandeza de acción y compromiso, a la grandeza evangélica.
Creo que el contexto socio-económico-cultural de Extremadura influye mucho en el quehacer de las militantes: en el cómo trabajan con, en el con quién trabajan y en el para qué trabajan con. No sé, tal vez sólo sea una sensación personal. Pero también lo es la entrega y empuje de Belén, la visión y claridad de Marian, la sinceridad y el acompañamiento de María, la alegría y energía de Julián, la fe y el derroche de Puri y Felipe…
Pude disfrutar un 1º de mayo lejos de mi tierra, pero en la Comunidad Autónoma con mayor paro del país. Y, a pesar de todo, poca gente en la manifestación de Mérida. Tal vez los movimientos obreros y sindicales debieran hacer una reflexión: ¿por qué están tan alejados de la ciudadanía? La autocrítica será buena para mejorar y responder más acertadamente.
El trabajo con la zona fue bueno. Es importante quererse y valorarse para llegar a otros y transmitirlo. Y eso ha sido lo que hemos intentado estos días. La siembra está hecha.