Aprovechando los dos días que estuve en Madrid con Tomás para el tema de la transmisión, tuve la ocasión de asistir a la apertura de la XII Asamblea General de la HOAC. Tengo que decir que es un momento muy especial, puesto que este evento sólo se realiza cada seis años. Pero he de decir que también fue especial por otros motivos. He nacido y crecido en una familia hoacista. Cada día rodeado de libros de Guillermo Rovirosa, del Noticias Obreras y del Tú. Viví de chico en Madrid porque mi padre estuvo de liberado. Mi madre militaba en la HOAC ya a sus 14 años. De chico fui a numerosos actos, cursillos de verano y asambleas de la HOAC. Y, aunque la mayoría de ocasiones lo hacía en el servicio de guardería, siempre me he acordado de las caras y rostros que compartían fe y vida con mis padres. A muchos de ellos tuve la ocasión de reencontrarme y charlar con ellos en esta XII Asamblea. Y también fue un gran regalo ver a antiguos militantes de la JOC, especialmente de Valencia, asistiendo a su primera Asablea General como militantes de la HOAC. Me llena de esperanza el ver que la militancia no termina a una edad, con la JOC, sino que los destinos para llevar acción y cultivar la espiritualidad desde el mundo obrero siguen vivos y próximos. Le deseo a la HOAC, de corazón, un buen trabajo en los tres días calurosos que aún quedan para finalizar su XII Asamblea.
No nos reconocimos entre tanta gente; yo también estuve allí. Hablé unos minutos de la causa de beatificación de Rovirosa, para animar a la gente a que le pida (por sí y, si no, por mí). Tu testimonio de lo que supuso en tu niñez, me permitiré añadirlo al dossier de la Causa.
un abrazo y feliz Navidad!
jag